domingo, 13 de febrero de 2011

Características del conocimiento científico. Lectura Nº1.

Longo afirma que la finalidad del conocimiento y, por tanto, de la investigación científica, consiste en descubrir las normas, o sea, las leyes del universo empírico que rodea al hombre, de la realidad objetiva en la que éste se halla inmerso.
Este conocimiento consta de tres aspectos fundamentales.
1) Ante todo el conocimiento científico debe proporcionar una descripción de la realidad, sin embargo, no puede limitarse a describir la realidad, sino que al mismo tiempo debe explicarla.
Precisamente por esta razón la ciencia no puede ser simplemente un conjunto de definiciones. Por el contrario, como dice Hegel, la ciencia tiene por finalidad mostrar la necesidad de los objetos y no dar una simple descripción de ellos.
2) La segunda característica fundamental del conocimiento reside en el hecho de que el conocimiento científico no puede conformarse con una explicación cualquiera de la realidad.
La realidad objetiva ha de ser explicada a partir de ella misma, sin introducir momentos, elementos o explicaciones que no pertenezcan a ella.
Es decir, la ciencia más que explicar el mundo debe comprenderlo. Por esta razón, la historia del conocimiento científico es la historia de cómo la Humanidad se ha explicado el mundo real. En un principio, atribuyendo a los fenómenos causas y relaciones fantásticas para pasar más tarde a hipotetizar causas y relaciones reales y llegar por último a conocer las relaciones que se establecen objetivamente entre los fenómenos de la realidad.
3) El tercer y último aspecto fundamental del conocimiento está constituido por el hecho de que el conocimiento científico es únicamente una parte de la actividad humana, tan solo uno de sus aspectos. Por ello el conocimiento nunca es, y no puede serlo, un fin en sí mismo. El hombre desea conocer el mundo para poderlo modificar de acuerdo con sus necesidades.

El mecanismo de la investigación científica. Lectura Nº5

El conocimiento siempre se inicia a partir de los hechos, a partir de la observación de los mismos, ésta es la primera etapa de la investigación.
Cualquier observación es ya en sí misma un principio de análisis, lleva consigo una selección, comparaciones, deducciones, etc.
La tarea de la investigación científica consiste en descubrir, tras la apariencia de los fenómenos, su verdadera esencia, en comprender la relación interna que existe entre ellos y conocer las leyes de su nacimiento y desarrollo.
Una vez hecho esto es necesario encajar los resultados obtenidos en un esquema coherente, en una visión[1], en el cual se puedan llenar las lagunas de la investigación con supuestos hipotéticos más o menos justificados.
La segunda etapa del trabajo científico consiste en formular una hipótesis que explique el conjunto de los hechos de forma lógica y coherente. En esta segunda etapa es fundamental la fantasía, es decir, la capacidad del pensamiento para crear mentalmente imágenes subjetivas distintas de aquellas observadas en la realidad, así como la intuición, gracias a la cual el pensamiento analiza únicamente las versiones mentales, fantásticas, más verosímiles o más racionales.
La tercera etapa del trabajo científico consiste en comprobar que las hipótesis formuladas corresponden a la realidad de los hechos.
La rigurosa comprobación de las hipótesis, bien mediante observaciones posteriores, bien mediante todo tipo de experimentos, constituye el trabajo de esta etapa.
Un fuerte espíritu crítico y autocrítico es la cualidad esencial requerida en esta etapa del trabajo científico.
La cuarta y última etapa consiste en modificar o sustituir las hipótesis anteriormente formuladas con los resultados de la comprobación realizada anteriormente.

La elaboración teórica, conceptualización de los fenómenos y formulación de relaciones hipotéticas verificables, y la observación de los hechos, análisis, se complementan mutuamente, pero no coinciden, y ninguna de ellas puede sustituir a la otra. La ciencia nunca puede reducirse a la pura teoría abstracta, ni a la pura investigación empírica.
Es importante señalar también que los hechos siempre constituyen la base de una elaboración teórica, pero el hombre, en el momento de iniciar una investigación, y mucho antes de que se haya iniciado la formulación teórica, posee un bagaje de conocimientos y observaciones empíricas, constituido de forma más o menos espontánea.
El hecho de dedicarse a una investigación concreta presupone ya un cierto interés teórico, el plantearse un problema constituye una suposición primaria y por tanto una primera formulación teórica que es la que inicia la verdadera investigación, consciente y razonada.
El trabajo de un estudioso aislado está siempre integrado en el seno de la actividad investigadora colectiva, social, humana. En efecto, el investigador individual, para su trabajo, utiliza no sólo los hechos observados, descubiertos y analizados por él mismo, sino también los hechos observados por otros. Lo mismo hace con las hipótesis formuladas por otros investigadores (…).
De todas estas características del proceso de conocimiento se derivan dos importantes consecuencias de orden práctico.
La condición esencial para poder utilizar los resultados de las investigaciones hechas por otros es que por nuestra parte hayamos ya iniciado una elaboración propia. Precisamente por esta razón las instituciones encargadas de preparar a las generaciones intelectuales futuras deberían tener como objeto enseñar a los jóvenes a pensar y dejarse de abotargar su mente con hechos y nociones.
La segunda consecuencia se deriva del hecho de que no sólo las concepciones y las ideas evolucionan históricamente, sino que también lo hacen los conceptos que las expresan. Por ello, todo investigador debe crear por sí mismo el aparato conceptual que necesita.

Así pues:
Toda ciencia tiene un objeto de investigación concreto; utiliza un determinado método de investigación y potencia una determinada visión de la realidad.


[1] Denominación de Schumpeter.

Qué es una concepción del mundo. Lectura Nº3.

Una concepción del mundo no es un saber, no es conocimiento en el sentido en que lo es la ciencia positiva. Es una serie de principios que dan la razón de la conducta de un sujeto[1]. Una buena parte de la vida cotidiana puede interpretarse en términos de principios o creencias muchas veces implícitas “inconscientes” en el sujeto que obra o reacciona.
Frecuentemente, esos principios o creencias inspiradores de la conducta cotidiana están explícitos en la cultura de la sociedad en que vive. Esa cultura contiene por lo común un conjunto de afirmaciones acerca de la naturaleza del mundo físico y de la vida, así como un código de estimaciones de la conducta.
La parte contemplativa o teórica de la concepción del mundo está íntimamente relacionada con la parte práctica, con el código o sistema de juicios de valor, a través de cuestiones como la existencia o inexistencia de un principio ideal o espiritual que sea causa del mundo (…). Por ejemplo, naturaleza herida del hombre, sometimiento a una autoridad.
La existencia de una formulación explícita de la concepción del mundo en la cultura de una sociedad no permite averiguar cuál es la concepción del mundo realmente activa en esa sociedad, pues el carácter de sobreestructura que tiene la concepción del mundo no consiste en ser un mecánico reflejo, ingenuo y directo, de la realidad social y natural vivida.
Para aclarar el papel de la concepción del mundo respecto del conocimiento científico-positivo es necesario atender a los aspectos formales de ambas.
Las concepciones del mundo suelen presentar unas puntas muy concentradas y conscientes, en forma de credo religioso-moral o de sistema filosófico. Especialmente esta segunda forma fue muy característica hasta el siglo XIX. Sin embargo, la filosofía sistemática se vio arrebatar un campo temático tras otro por las ciencias positivas, y acabó por intentar salvar su sustantividad en un repertorio de supuestas verdades superiores a las de toda ciencia. En los casos más ambiciosos, la filosofía presenta más o menos abiertamente la pretensión de dar de sí por razonamiento el contenido de las ciencias positivas. En este caso, la concepción del mundo quiere ser un saber, conocimiento real del mundo con la misma positividad que el de la ciencia.
Esta pretensión puede considerarse definitivamente fracasada hacia mediados del siglo XIX con la disgregación del ambicioso sistema filosófico de Hegel.
La causa principal de su fracaso es la definitiva y consciente constitución del conocimiento científico positivo durante la Edad Moderna. Este es un conocimiento caracterizado por su intersubjetividad[2], y prácticamente por su capacidad se posibilitar previsiones exactas. Las tesis de la vieja filosofía sistemática, de los dogmas religiosos y de las concepciones del mundo carecen de esos rasgos. Y como esos rasgos dan al hombre una seguridad y un rendimiento considerables, el conocimiento que los posee, el científico-positivo, va destronando, como conocimiento de las cosas del mundo, al pensamiento de la filosofía sistemática tradicional.
El que las concepciones del mundo carezcan de aquellos dos rasgos característicos del conocimiento positivo[3] no es cosa accidental sino necesaria. La concepción del mundo contiene esencialmente afirmaciones sobre cuestiones no resolubles por los métodos decisorios del conocimiento positivo, que son la verificación o falsación empíricas y la argumentación analítica (deductiva o inductivo-probabilitaria). Esto no quiere decir que el conocimiento positivo no abone una determinada concepción del mundo más que otra, pero abonar no es lo mismo que probar en sentido positivo.

-Concepción marxista del mundo.

La “concepción materialista y dialéctica del mundo” esta movida por la aspiración a terminar con la obnubilación de la consciencia, con la presencia en la conducta humana de factores no reconocidos o idealizados. Es una concepción del mundo explícita. La liberación de la conciencia presupone la liberación de la práctica, de las manos.
La concepción marxista del mundo no puede considerar sus elementos explícitos como un sistema de saber superior al positivo. Engels supone la concepción de lo filosófico no como un sistema superior a la ciencia, sino como un nivel del pensamiento científico: el de la inspiración del propio investigador y de la reflexión sobre su marcha y sus resultados. No hay conocimiento “aparte” por encima del positivo. “No hay filosofía sino filosofar”.
Como su punto de partida y de llegada es la “ciencia real”, esta concepción del mundo no puede querer más que explicitar la motivación de la ciencia misma. Esta motivación es lo que puede llamarse “inmanentismo”, el principio de que la explicación de los fenómenos debe buscarse en otros fenómenos, en el mundo, y no en instancias ajenas o superiores al mundo. Principio que se encuentra en la base del conocimiento científico.
El mundo debe explicarse por sí mismo, el materialismo es lo primero en el marxismo.
El otro principio fundamental de la concepción “comunista del mundo”[4] es el de la dialéctica. Inspirado no tanto en el hacer científico-positivo cuanto en las limitaciones del mismo.
La ciencia positiva realiza el principio del materialismo a través de una metodología analítico-reductiva. Es decir, a través de la reducción de fenómenos complejos a nociones más elementales, más homogéneas, desprovistas de connotaciones cualitativas y, a su vez, posibilitando la formación de conceptos más adecuados.
Es por ello que los “todos” concretos y complejos no aparecen en el universo del discurso de la ciencia positiva, pues bien, el campo o ámbito de relevancia del pensamiento dialéctico es precisamente el de las totalidades concretas.
La tarea de la dialéctica materialista consiste en recuperar lo concreto sin hacer intervenir más datos que los materialistas del análisis reductivo. “El análisis concreto de la situación concreta” es, según Lenin, el alma del marxismo.



[1] Conjunto de conocimientos que condicionan las formas de entender e interpretar el mundo en determinadas épocas. Es decir, “concepción del mundo” puede asimilarse con “episteme”.
[2] Que un conocimiento es intersubjetivo quiere decir que todas las personas adecuadamente preparadas entienden su formulación del mismo modo.
[3] Seguridad e igualdad.
[4] Denominado así por Engels.

viernes, 11 de febrero de 2011

Sweezy. Teoría del desarrollo capitalista.

El problema del valor cualitativo.

-Introducción.

El primer capítulo de El Capital se titula “Las mercancías”. Mercancías es todo lo que se produce para el cambio más bien que para el uso del productor; el estudio de las mercancías es el estudio de la relación económica del cambio. Marx empieza por analizar la “producción simple de mercancías” (cada productor posee sus propios medios de producción y satisface sus múltiples necesidades por el cambio con otros productores en situación similar).
Comenzando por la producción simple de mercancías, Marx pbserva una bien sentada tradición de teoría económica. Así, Adam Smith concibe la división del trabajo subordinada a cambio, estableciendo éste como causa y origen de la primera. “Propensión a traficar, trocar y cambiar” vinculada a la naturaleza humana. De este modo se liga inseparablemente el cambio a la división del trabajo y se les muestra como las columnas unidas que sostienen la sociedad civilizada. Las implicaciones de esta posición son claras: producción de mercancías, enraizada en la naturaleza humana, como forma universal e inevitable de la vida económica. Los problemas de la economía política tienen un carácter exclusivamente cuantitativo.

Marx no niega la relación existente entre producción de mercancías y división del trabajo sin embargo, no se trata de una relación tan rígida.
Si bien la división del trabajo es una condición necesaria para la producción de mercancías, de ahí no se sigue que, la producción de mercancías sea condición necesaria de la división del trabajo.
Niega que la división del trabajo esté necesariamente ligada al cambio. La producción de mercancías no es la forma universal e inevitable de vida económica sino una forma históricamente condicionada que no puede presentarse como directa manifestación de la naturaleza humana.
Según esto, el economista no puede confinar su atención a las relaciones cuantitativas que nacen de la producción de mercancías; debe dirigir también su atención al carácter de las relaciones sociales subyacentes en forma de mercancía. (Tareas cualitativas de la economía política).

-Valor de uso.

Toda mercancía tiene un doble aspecto; el de valor de uso y el de valor de cambio. El valor de uso expresa cierta relación entre el consumidor y el objeto consumido (actualmente, "utilidad"). Marx excluía el valor de uso de la esfera de la economía política, pues ésta debe centrarse en las relaciones entre personas, y dicho valor de uso no da cuerpo, directamente, a una relación social. Esto no significa que el valor de uso no deba jugar ningún papel en la economía política, aunque no como una categoría económica en sí misma, es un prerrequisito del consumo.

-Valor de cambio.

En una sociedad en que el cambio es un método regular de realizar el propósito de la producción social, es sólo en calidad de mercancías como los productos tienen valor de cambio.
El valor de cambio aparece como una relación cuantitativa entre cosas, entre las mercancías mismas.
La relación cuantitativa entre cosas (valor de cambio) es, en realidad, sólo una forma exterior de la relación social entre los propietarios de mercancías o, en el caso de la producción simple, entre los productores mismos. Los productores individuales, trabajando aisladamente cada uno, trabajan en realidad los unos para los otros. Su trabajo tiene un carácter social que le es impreso por el acto de cambio.
Estrictamente, el concepto valor de cambio se aplica "sólo cuando las mercancías están presentes en plural", expresa una relación entre mercancías. Una mercancía individual posee la calidad social que se manifiesta cuantitativamente en el valor de cambio, pero es necesaria la relación entre las mismas.

Una mercancía es, para Marx, un valor de uso u objeto de utilidad, y un valor. Así, como valor de uso, una mercancía es un rasgo universal de la existencia humana, presente en cada una y en todas las formas de sociedad. Como valor, la mercancía es un rasgo de una forma histórica específica de sociedad que se distingue por dos características principales, división de trabajo desarrollada y producción privada.

-Trabajo y valor.

El requisito de que todas las categorías económicas deben representar relaciones sociales condujo a Marx directamente al trabajo considerado como “el valor que yace oculto detrás del valor de cambio”.
El trabajo también tiene dos aspectos, uno correspondiente al valor de uso y otro al valor de la mercancía que produce. A la mercancía como valor de uso corresponde el trabajo como trabajo útil.

La actividad productiva, si dejamos de lado su forma especial, no es más que el gasto de fuerza humana de trabajo, gasto productivo de cerebro, nervios y músculos humanos. El valor de una mercancía representa trabajo humano abstracto, el gasto de trabajo humano en general.

Así, lo que el valor de uso es al valor en el caso de la mercancía, el trabajo útil es al trabajo abstracto en el caso de la actividad productiva:

“Por una parte todo trabajo es un gasto de fuerza humana de trabajo, y en su carácter de trabajo humano abstracto, idéntico, crea y forma los valores de las mercancías. Por otra parte, todo trabajo es el gasto de fuerza humana de trabajo en una forma especial y con un fin preciso, y en éste, su carácter de trabajo útil concreto, produce valores de uso”.

-Trabajo abstracto.

La expresión trabajo abstracto es, en pocas palabras, equivalente de “trabajo en general”; es lo común a toda actividad humana productiva. Lleva a cabo la reducción de todo trabajo a un común denominador.

La sociedad capitalista se caracteriza por un grado de movilidad del trabajo mucho mayor que el que prevalecía en cualquier forma anterior de la sociedad “los individuos pasan fácilmente de una clase de trabajo a otra, debido a lo cual no es importante para ellos qué clase particular de trabajo pueda tocarles desempeñar” El trabajo se convierte en un medio de crear riqueza en general dejando de desarrollarse junto con el individuo en un destino particular.

Resumiendo, se puede decir que la reducción de todo trabajo a trabajo abstracto permite ver claramente, detrás de las formas especiales que el trabajo puede adoptar en un momento determinado, una suma de fuerzas de trabajo social que es susceptible de transferencia de un uso a otro de acuerdo con la necesidad social, y de cuya magnitud y desarrollo depende en última instancia la capacidad productora de riqueza de la sociedad.

-La relación de lo cuantitativo con lo cualitativo en la teoría del valor.

La mercancía en cuestión tiene de común con todas las demás (todas ellos son valores) el hecho de absorber una parte del total de la fuerza de trabajo disponible en la sociedad (todas ellas son trabajo abstracto materializado). Es esta característica de la "mercancía" el punto de partida y la categoría central de la economía política de los tiempos modernos.

El problema del valor cuantitativo.

-El primer paso.

En toda sociedad, desde la más primitiva hasta la más avanzada, es esencial que el trabajo se aplique a la producción y que los productos sean distribuidos entre los miembros de la sociedad. Lo que cambia en el curso de la historia es el modo de organizar y llevar a cabo estas actividades de producción y distribución. Como lo dijo Marx, “Todo niño sabe que si un país dejara de trabajar, no diré por un año, sino por algunas semanas, moriría”. “En un estado de la sociedad en el que la interconexión del trabajo social se manifiesta en el cambio privado de los productos individuales del trabajo, es precisamente el valor de cambio de estos productos”.

El valor de cambio es un aspecto de las leyes que gobiernan la asignación de la actividad productiva en una sociedad productora de mercancías. Descubrir la naturaleza de estas leyes en términos cuantitativos es la tarea de la teoría del valor cuantitativo, y es en este sentido como la teoría del valor ha constituido el punto de partida tradicional de la moderna economía política.

Las mercancías se cambian unas por otras en el mercado en ciertas proporciones precisas; absorben también cierta cantidad precisa, medida en unidades de tiempo, de la fuerza de trabajo total disponible en la sociedad.
Marx supone que existe una correspondencia exacta entre las proporciones del cambio y las proporciones del tiempo de trabajo, las mercancías cuya producción requiere un tiempo igual se cambian sobre la base de uno por uno.

En necesario apuntar que, en la determinación del valor sólo se tomará en cuenta el trabajo “socialmente necesario”, necesario en  las condiciones sociales existentes.[1] Además, Marx toma “cualquier clase de trabajo por trabajo simple, no cualificado”, ahorrándose la molestia de reducir el trabajo cualificado a trabajo simple.

-El papel de la competencia.

Es necesario establecer bajo qué condiciones las proporciones del cambio corresponderían exactamente a la proporciones del tiempo de trabajo. Siguiendo el ejemplo del “ciervo y el castor” de Adam Smith se establece que, sólo una proporción de cambio constituye una situación estable. Esto es, en una sociedad de producción simple de mercancías, la oferta y la demanda estarán equilibradas sólo cuando el precio de cada mercancía sea proporcional al tiempo de trabajo requerido para producirla.

-El papel de la demanda.

Si se desea conocer tanto la proporción del cambio como la distribución del trabajo, es necesario contar con dos clases de información: en primer lugar, la información sobre el costo relativo en trabajo, y en segundo lugar, la información sobre la intensidad relativa de la demanda. Dadas estas dos clases de información, es posible determinar el equilibrio económico de la sociedad. Marx es acusado de haber ignorado el papel de la demanda, en el sentido de las necesidades y los deseos de los consumidores, en la determinación de las relaciones de valor cuantitativo. Sin embargo, éste reconocía claramente su papel a la hora de determinar la asignación del trabajo social, apuntando, no obstante, que “nada absolutamente puede explicarse por la relación de oferta y demanda, a menos que se haya averiguado previamente la base en que esta relación descansa”. (Clases sociales)[2].

-“Ley del valor” vs. “Principio de planeación”.

Lo que Marx llamaba “ley del valor” resume las fuerzas actuantes en una sociedad productora de mercancías, que regula, las proporciones del cambio de mercancías, la cantidad producida de mercancías y la asignación de la fuerza de trabajo a las diferentes ramas de la producción.
La ley del valor es esencialmente una teoría de equilibrio general desarrollada con referencia a la producción simple de mercancías y adaptada, posteriormente, al capitalismo. Una de las principales funciones de la ley del valor es la de aclarar que en una sociedad productora de mercancías, a pesar de que las decisiones no se toman de modo centralizado y coordinado, existe el orden y no simplemente el caos. Nadie decide cómo se debe asignar el esfuerzo productivo, o cuánto se debe producir de las diversas clases de mercancías.
En la medida que la asignación de la actividad productiva es sometida a un control consciente, la ley del valor pierde su pertinencia y su importancia; el principio de la planeación la sustituye.

-El valor y el precio de la producción.

El precio es tan sólo la expresión monetaria del valor. Sin embargo, aparece un concepto distinto que es “precio de producción”. Los precios de producción son modificaciones de los valores. La teoría del precio de producción está directamente basada en la teoría del valor.

-Precio de monopolio.

La introducción de elementos de monopolio en la economía dificulta el funcionamiento de la ley del valor como reguladora de las relaciones cuantitativas de producción y de cambio. El control de la oferta por el monopolista le permite aprovecharse de las condiciones de la demanda.
Las relaciones de valor cuantitativo son perturbadas por el monopolio; las relaciones de valor cualitativo, no. La existencia del monopolio en sí misma no altera las relaciones sociales básicas de producción de mercancías: la organización de la producción a través del cambio privado de los productos individuales del trabajo.



[1] Tiempo de trabajo socialmente necesario es el que se requiere para producir un artículo en las condiciones normales de la producción y con el gasto medio de habilidad e intensidad comunes en un momento dado.
[2] Demanda del mercado está dominada por la distribución del ingreso.

jueves, 30 de diciembre de 2010

BiPoLaR.

<<Hoy en día la moda en política es la biopolítica pospolítica, un excelente ejemplo de jerga teórica que, sin embargo, puede desvelarse fácilmente:<<pospolítica>> es una política que afirma dejar atrás las viejas luchas ideológicas y además se centra en la administración y gestión de expertos, mientras que <<biopolítica>> designa como su objetivo principal la regulación de la seguridad y el bienestar de las vidas humanas. Está claro que estas dos dimensiones se solapan: cuando se renuncia a las grandes causas ideológicas, lo que queda es solo la eficiente administración de la vida...o casi solamente eso. Esto implica que con la administración especializada, despolitizada y socialmente objetiva, y con la coordinación de intereses como nivel cero de la política, el único modo de introducir la pasión en este campo, de movilizar activamente a la gente, es haciendo uso del miedo, constituyente básico de la subjetividad actual. Por esta razón la biopolítica es en última instancia una política del miedo que se centra en defenderse del acoso o de la victimización potenciales.
Esto es lo que separa una política radical emancipatoria de nuestro status quo político. No hablamos aquí de la diferencia entre dos visiones o conjuntos de axiomas, sino de la diferencia entre la política basada en un conjunto de axiomas universales y una política que renuncia a la dimensión auténticamente constitutiva de lo político, puesto que recurre al miedo como principio movilizador fundamental: miedo a los inmigrantes, miedo al crimen, miedo a una pecaminosa depravación sexual, miedo al exceso estatal-con su carga impositiva excesiva, etc-, miedo a la catástrofe ecológica, miedo al acoso. La corrección política es la forma liberal ejemplar de la política del miedo. Tal (pos) política siempre se basa en la manipulación de una multitud paranoide: es la atemorizada comunión de personas atemorizadas>>.

Zizek, Sobre la violencia: Seis reflexiones marginales.

-Cuando compras algo sueles decirte, eso, eso es lo que necesito y lo quiero pase lo que pase. Tenía el problema solucionado, lo tenía todo, tenía un buen equipo de música, un armario que rebosaba ropa de marca, estaba acercándome a la realización personal(...)
-En mi opinión nadie debe realizarse, yo digo, deja de ser perfecto, yo digo evolucionémos(...) lo que posees, acabará poseyéndote.

-¿Por qué piensa la gente que yo soy tú?(...)
-Porque somos la misma persona(...)
-Buscabas el modo de cambiar tu vida, pero no podías hacerlo solo, todo lo que deseabas ser, soy yo. Tengo el aspecto que deseas tener, soy listo, competente y, lo más importante, soy libre en todo lo que tú querrías hacer.(...) La gente lo hace cada día, hablan solos e intentan verse como les gustaría ser, no tienen tu valor ni se dejan llevar. Claro que aún sigues luchando contra eso y a veces sigues como eras, otras veces te imaginas contemplándome, poco a poco vas dejándote convertir en(...) 

El club de la lucha.

Miedo a perder la República Independiente de nuestra casa, amueblada según las indicaciones de Ikea, miedo a perder nuestro trabajo, que odiamos, pero nos permite seguir todas las pautas de consumo indicadas, buena ropa, un buen coche, puede que dos, un súper móvil Samsung HTC con sistema operativo Android, aunque apenas recibamos llamadas, pero, por otro lado, hastío de trabajar, de madrugar, de pagar impuestos, de consumir, de consumir menos que esos que lo consumen todo e incluso de vivir. Puede decirse que el sistema nos convierte en esquizofrénicos-bipolares, constantemente luchando entre lo que queremos ser, libres, y lo que estamos programados para ser, eslabones de la cadena de consumo.

HOhoho Féliz Añoo Nuevo. 

¿Qué he aprendido?

Diría que lo más destacable de mi aprendizaje en esta asignatura han sido las “RELACIONES ESTRUCTURALES”, tener claro ese concepto me ha servido para ir siempre más allá, no sólo quedarme en la superficie, de digamos una noticia, sino intentar encontrar la explicación o el origen último de cada acontecimiento/circunstancia.
Abrir el periódico ya no es lo mismo, instintivamente mi cerebro busca conexiones entre noticias, interrelaciones, ROSAS de los VIENTOS que den más sentido a la realidad como todo conectado. Tan en serio me he tomado las conexiones que llego a ver “conspiraciones”en la mayor parte de noticias, al menos en las relacionadas con política/economía. Toda Convención, Conferencia, Tratado(MERCOSUR, ALBA, ALCA) tiene una segunda intención, una “conspiración“ por descubrir, y eso lleva a leer más, a buscar datos o información para complementar la, aparentemente, simple noticia.

Por otra parte, no menos importante, he superado el miedo al “folio en blanco”. Esa horrible sensación de sentarte delante del ordenador sin supuestamente nada que decir y que, de pronto, te salgan palabras hasta de debajo de las piedras y, con suerte, que las palabras tengan sentido. Una obligación que supone tener que observar todo con más detalle y así valorar qué puede tener interés para la asignatura, para ti o para tus compañeros.
No sólo escribir tu blog sino tener la oportunidad de leer el de los demás abre la mente a planteamientos distintos sobre una misma cuestión.

De la misma manera, el proyecto “Libro para compartir” me resultó muy interesante porque, fuera de la correspondiente lectura de tu libro, intercambiar opiniones con los demás o escuchar análisis que nunca se te habían ocurrido de libros que también habías leído, aporta mucho más de lo que implica sentarte en el sofá y leerte, tu solo/a, un libro cualquiera. <<Aprender compartiendo>>.

Finalmente, los comentarios de la asignatura y sus aportaciones me han permitido, también, entender con mayor facilidad otras y al revés. <<Aprender intercambiando>>.

Y aún queda más de un mes...

domingo, 12 de diciembre de 2010

Libros para compartir: LA CARRETERA.

Tres protagonistas principales, un padre, un hijo y un mundo post-apocalíptico. Sin nombres, sin datos, sin pasado, sólo presente, seguir la Carretera, y futuro prometido, llegar al sur, acompañados de un carrito y perseguidos por canibales (encarnación del miedo, del lobo para los demás en que se convierte el ser humanos en situaciones extremas).

Sin nombres, sin personalizar, sin datos, esa ausencia de información, es lo que te impulsa a seguir leyendo y a suplir con imaginación la asuncia de narración. Los protagonistas son reflejados como simples representantes de la raza humana en vías de extinción tras un desastre nuclear apenas mencionado en un par de recuerdos difusos:

"Los relojes se pararon a la 1.17. Un largo tijeretazo de claridad y luego una serie de pequeñas sacudidas. Se levantó y fue a la ventana. ¿Qué pasa?, dijo ella. Él no respondió. Entró en el cuarto de baño y pulsó el interruptor de la luz pero ya no había corriente".

De este fragmento se deduce que han transcurrido siete u ocho años del supuesto desastre, la edad del niño, y que el propio chico ha crecido dentro de ese entorno hostil, sin conocer el mundo anterior al que sí pertenece el padre. Sorprende tanto al lector como al propio padre que el niño utilice frases como <<a largo plazo>> o <<al fin caliente>>, ya que, sin haber vivido en ese mundo, con la educación recibida a través del padre, parece más atado a él, por momentos en la historia, que el propio padre, cada vez más deshumanizado, más lobo para los demás. Aun así, trata de transmitir la sociabilidad natural del hombre, lo que le une a los demás frente a un individualismo destructor. El debate continuo entre ese padre, que lo único que desea es que su hijo sobreviva a pesar de todo y de todos y sin considerar los medios que tenga que utilizar para conseguirlo, llegando a matar, y ese hijo, la luz en la oscuridad, la personificación de la esperanza, de la bondad, de la "humanidad" perdida, llorando por las conductas inhumanas y egoistas de su padre...

"Él abrazando al chico. Tan flaco. Mi corazón, dijo. Mi corazón. Pero sabía que aun siendo un buen padre era muy posible que ella llevara la razón en lo que dijo. Que el chico era lo único que había entre él y la muerte."

"El frío y despiadado girar de la tierra intestada. Oscuridad implacable. Los perros ciegos del sol en su carrera. El aplastante vacío negro del universo. Y en alguna parte dos animales perseguidos temblando como zorros escondidos en su madriguera. Tiempo prestado y mundo prestado y ojos prestados con que llorarlo."

Aparece una naturaleza destrida, mundo post-apocalíptico, quemado, y con ella la idea de que, ante la destrucción de dicha naturaleza, el hombre se destruye a sí mismo, al terminar con el entorno en el que se desarrolla, el mundo natural no se acaba lo que termina es "nuestro mundo", el que hemos creado nosotros. La única conexión con ese mundo es LA CARRETERA, esquema en torno al cual se desarrolla toda la novela.

"Acuclillados en la carretera comieron arroz frío y alubias frías que habían cocido días atrás".

En conclusión, es una novela impactante, angustiosa, sin grandes complicaciones argumentales, pero con un final incoherente con el tono general del libro, aunque puede que yo sea demasiado pesimista...

La carretera de Cormac McCarthy, novela galardonada con el premio Pulitzer 2007 y best seller literario del año en Estados Unidos.